Bajo la sombra de ese abedul
cambiamos los colores del mundo,
y por un instante, un segundo
el cielo era rosa y no azul.
Bajo la sombra del manzano
la incertidumbre se volvio cariño,
y la vida nos hizo un guiño,
borrando lo que es cotidiano.
Bajo la sombra de aquel olmo
perdonaste mis errores,
y aquellos acusadores
creyeron que era el colmo.
Bajo la sombra del pino
todo se volvió particular,
tan mágico, tan espectacular:
tan repentino.
Bajo la sombra de un olivo
aprendimos a querernos,
supimos entendernos,
sin seguir ningun instructivo.
Bajo la sombra de aquel roble
te regalé un ramo de rosas,
y te prometí, entre otras cosas,
ser honesto, afable y noble.
Bajo la sombra de un sauce llorón
desahogué una a una mis penas,
y te hablé de cosas buenas;
te entregué mi corazón.
Bajo la sombra de aquel árbol
hicimos el amor sin tocarnos,
y escribimos en la madera nuestra historia,
y todo el bien que nos hace amarnos...
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