En Paris, realidad.
En Madrid, magia.
De Paris a Madrid,
un realismo mágico.
En Paris, todo se explica.
En Madrid, nada se entiende.
De Paris a Madrid,
euforia sin sentido.
En Paris, un ojo habla.
En Madrid, una boca observa.
De Paris a Madrid,
se acaricia el alma.
En Paris, se crea,
se duerme, se espera,
se piensa, se llora.
En Madrid, se miente,
se canta, se oculta,
se roba, se rompe.
Pero de Paris a Madrid,
en aquel camino de baldosas amarillas,
soñamos, vivimos,
reímos, queremos.
Como el canto de un loco,
que se niega a creer en coincidencias;
así se ha vuelto nuestra vida,
de Paris a Madrid, repentina.
Y este acertijo sin respuesta,
que solo da pistas falsas
porque avanza y regresa.
De Paris a Madrid, un rompecabezas.
Un libro de historias bellas,
un cuento de 116 "te quieros",
que en forma de fugaces estrellas,
de Paris a Madrid, me cumplen mis deseos.

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