Primera luz de la mañana
y última en apagarse al anochecer.
Me tuviste en tus manos tanto tiempo,
y aún hoy te niegas a dejarme crecer...
Has sembrado en mi ilusiones,
regándolas con esperanza.
Has puesto en mi tantos sueños,
y has cosechado apenas nada.
Tu destruiste todos mis miedos,
y acompañaste cada uno de mis desvelos.
Me seguiste paso a paso,
siempre permaneciendo a mi lado.
A ti, que siempre te pongo un pero.
Para quien nunca tengo tiempo,
que me porto egoísta y grosero,
pero que tu cobijo siempre necesito.
Eres fuerte como una roca,
sensible como una rosa,
inestable como el mar,
¿Y yo? Tu cabecita loca...
La vida te trata como no mereces,
atada a un sufrimiento eterno,
enferma de ser madre siempre:
andar con rostro alegre y dolor callado.
Despierta, esperando a que tus hijos lleguen
al lecho que llaman hogar;
y que llaman hogar porque ahí estás tú,
siempre seguros, pues inspiras paz y quietud.
Tu aliento besa,
tu voz consuela.
Y encierran, mujer, tus ojos,
poesía, amor y ternura.
No me basta la eternidad,
para explicar tantas cosas.
Eres pues, en fin,
malvada como nadie.
Y mi madre, claro.
Te amo.
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febrero13:Prohibido Pensar by Alejandro Iñiguez is licensed under a Creative Commons Atribución-No Derivadas 2.5 México License.
Ohhh... es lindo!!! se lo mostraré a mi madre!! jajaajaj le va a gustar xD jajajajaja bueh, sin pensar el comentario... está muy lindo punto. (punto)
ResponderEliminarSusana